5 mujeres sin las cuáles la informática de hoy no existiría

Por Isabel Ávila (Teamlabs)

Sin las mujeres, la informática no existiría como la conocemos. Y es que aunque sus historias son poco conocidas, nos revelan la importante participación de la mujer en este sector. Dar visibilidad a las mujeres que han marcado el camino que otros seguirían durante décadas y sus historias es algo que debemos hacer por justicia y para aportar referentes femeninos. Uno de los factores sociológicos que explican la escasez de mujeres informáticas o de mujeres emprendedoras en el mundo de la tecnología es la falta de referentes, según algunos estudios.

En Teamlabs hemos querido hacer nuestro propio reconocimiento y homenaje a estas mujeres poniendo el nombre de cinco de ellas a las salas de nuestros Laboratorio en Madrid: Hedy Lamarr, Jude Milhon, Ada Lovelace , Grace Murray y Evelyn Berezin, han sido las elegidas. Las placas que llevan su nombre, su fotografía y una breve descripción de sus logros están realizadas en 3D en el FabLab de Teamlabs, el  laboratorio de fabricación digital abierto donde puedes ir a desarrollar tus proyectos.

Estas son las historias de cinco mujeres pioneras de la tecnología y la informática que dan nombre a nuestras salas de ideación, creación y prototipado:

1. Jude Milhon, la madre del ciberpunk.

Jude Milhon (EEUU, 1939 - 2003), conocida por el  seudónimo St.Jude, fue una hacker, programadora, escritora, rebelde, defensora de los ciberderechos y feminista. Acérrima defensora de los placeres del hackeo, del sexo virtual y del derecho de las mujeres de acceder a la tecnología por elección.

Comenzó a programar en 1967 para los restaurantes de autoservicio Horn and Hardart de Manhattan, Estados Unidos, después de haber leído el libro «Teach Yourself Fortran» (Aprende Fortran por ti mismo). Entre los proyectos en los que ha contribuido está el Berkeley Operating System and Community Memory. Fue una de las fundadoras de Cypherpunk, asociación que agrupa a defensores de la privacidad digital (Milhon también inventó el nombre Cypherpunk), y fue miembro de la asociación Computer Professionals for Social Responsibility (CPSR), una agrupación que ella describió en broma como una «comunidad de programadores de izquierda revolucionarios». También escribió «The Cyberpunk Handbook» (El manual del ciberpunk) , «How to Mutate and Take Over the World» y

«Hacking the Wetware: the NerdGirls Pillow-book» (Hackeo a la red húmeda: El libro de cabecera de la joven empollona), escrito en 1994  se dirigía a todas las mujeres que querían introducirse en el hacking desmitificando el funcionamiento del cuerpo y el cerebro. Una de sus frases más famosas fue: ''Cuando estás en el ciberespacio, nadie sabe cuál es tu sexo''. Su lucha y rebeldía han pasado a la historia de la filosofía hacker resumidas en una famosa entrevista que publicaba Wired News en 1995.

2. Hedy Lamarr, la estrella de cine que inventó la tecnología precursora del wifi y GPS

Hedy Lamarr (Viena 1914 –Orlando 2000) fue una actriz e inventora austriaca. Además de ser la primera mujer que en una película protagonizó un desnudo y simuló un orgasmo en la historia del cine (Éxtasis, 1933), fue co-inventora de la primera versión del espectro ensanchado que daría lugar a la tecnología Wifi y Bluetooth.

La tecnología patentada por Lamarr y Antheil en 1940 ha demostrado ser la solución esencial para la comunicación secreta vía radio y para compartir el número de canales de radio ocupados. Hizo posible la transmisión de señales secretas sin poder ser interferidas y Estados Unidos lo utilizó por primera vez durante la crisis de Cuba. Su idea, mantenida en secreto por el ejército, acabó convirtiéndose en la precursora de la tecnología que se utiliza hoy en día en las comunicaciones inalámbricas de los teléfonos móviles, los sistemas GPS y la tecnología wifi

Desde pequeña destacó por su inteligencia y fue considerada por sus profesores como superdotada. Empezó sus estudios de ingeniería a los 16 años, pero tres años más tarde, en 1933, abandonó la ingeniería atraída por su vena artística. 

Su marido –también de origen judío– era proveedor de municiones, de aviones de combate y de sistemas de control de Adolf Hitler y de Benito Mussolini (de quienes era amigo personal). Un hombre muy celoso, que la encerró en casa y la sometió a un estricto control. Hedy aprovechó su soledad para continuar sus estudios de ingeniería y utilizar su inteligencia para obtener de los clientes y proveedores de su marido los pormenores de la tecnología armamentística de la época. Dichos conocimientos fueron cedidos por la actriz a las autoridades de los Estados Unidos años más tarde, cuando logró escapar de su marido; igualmente algunas reuniones le sirvieron de guía para idear y patentar, en los años 1940  la técnica de conmutación de frecuencias, que le devolvería notoriedad en los últimos años de su vida.

Richard Rhodes, uno de sus biógrafos y autor de Hedy's Folly: The life and breakthrough inventions of Hedy Lamarr, the most beautiful woman in the world, aseguraba que Hedy Lamarr odiaba las fiestas y nunca bebía. “Su principal hobby era inventar". El día de su nacimiento, el 9 de noviembre, se celebra el Día del Inventor en su honor.

  

3. Ada Lovelace, la primera mujer programadora. 

Augusta Ada King, Condesa de Lovelace, (Londres 1815-1852) , conocida habitualmente como Ada Lovelace, hija del poeta Lord Byron. Es considerada la primera programadora y madre de la programación informática. Autodidacta. Trabajó con Charles Babbage, padre de los ordenadores por su invento de la máquina analítica.

Nunca llegó a conocer a su padre. Su madre Anne Isabella Milbanke, promovió el interés de Ada en las matemáticas y la lógica como esfuerzo para apartarla de que desarrollase lo que ella veía como un carácter insano en su padre. Ada mostró un talento insólito para las matemáticas aunque nunca se desligó de su origen literario: se hacía llamar así misma la científica poetisa o la analista metafísica.

En 1834, en una cena en casa de la también matemática y mujer rompedora para la época, Mary Somerville, (conocida como la reina de las ciencias del siglo XIX) Ada conoció a quien le inocularía el germen de la innovación matemática aplicada a la tecnología. Charles Babagge estaba trabajando sobre un nuevo motor de cálculo, una máquina analítica. La hipótesis de Babbage era: ¿qué pasaría si un motor de cálculo no sólo pudiera prever, sino también actuar teniendo en cuenta esa predicción? La mente analítica de Ada se puso a trabajar junto con Babbage a quien ayudó a desarrollar esa máquina capaz de almacenar datos, y programas, y hacer operaciones repetitivas.

El matemático nunca publicó sus invenciones, pero en 1841 un ingeniero italiano, Luigi Federico Manabrea, describió la máquina analítica en un artículo publicado en francés. Dos años más tarde, con el beneplácito de Babbage, y a petición de una revista especializada británica, Ada (cuando ya era Lovelace) publicó un texto traducido en el que introdujo sus propias ideas sobre el funcionamiento de la máquina. Sus incorporaciones mostraron cómo funcionaría la máquina analítica de Babbage, y dio una serie de instrucciones para el uso del motor describiendo un algoritmo que calculaba los números de Bernoulli.

Ella publicó la traducción y las notas bajo las iniciales "AAL", ocultando su identidad al igual que muchas otras mujeres que publicaron en la época. En el artículo habla también de una herramienta capaz de componer música compleja o producir gráficos. También sugirió la utilización de tarjetas perforadas para introducir instrucciones en la máquina analítica. Estos aportes marcaron los precedentes dentro de la historia de la informática y su plan es considerado como el primer programa de ordenador.

Ada Lovelace falleció a los 36 años de edad debido a un cáncer uterino. Tuvo que pasar más de un siglo para que la historia le diera su lugar. Así fue como, en 1979, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos reconoció los aportes de la matemática y creó un lenguaje de programación en su honor llamado Ada. En la actualidad, el nombre de Ada ha sido adoptado también por la conocida por los medios como Ladyada, la heroína del hardware libre. El Día de Ada Lovelace, una fiesta internacional promovida por Finding Ada, proyecto que pretende dar a conocer los logros de las mujeres en los campos de la ciencia, la tecnología, las ingenierías o las matemáticas, que se celebra cada año el segundo martes de octubre.

4. Grace Murray, desarrolladora del primer compilador

Grace Murray Hopper (EEUU 1906-1992), conocida como Amazing Grace, está considerada como la precursora del lenguaje COBOL, un lenguaje de programación universal e inédito en la época capaz de ser utilizado por cualquier ordenador. Científica matemática y  la única mujer con grado de almirante en el ejército estadounidense, fue muy influyente en las Fuerzas Armadas y en muchas empresas, dominadas abrumadoramente por hombres.

Fue una de las tres personas que diseñó un programa para el primer ordenador electromagnético, el Mark I. Participó en la creación de los primeros ordenadores comerciales, Binac i UNIVAC I. Supervisó el departamento que desarrolló el primer compilador y el primer lenguaje de programación de alto nivel orientado a la gestión, en el que se inspiraría COBOL. Previó la inteligencia artificial, los procesadores paralelos y el uso cotidiano de los ordenadores.

A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos, que incluyen más de 40 doctorados honoris causa. Entre ellos, en 1969 recibió el título de Hombre del año en ciencias de la computación (Data Processing Management Association), en 1973 fue la primera mujer nombrada miembro distinguido de la British Computer Society y en 1991 Medalla Nacional de Tecnología.

5. Evelyn Berezin, la madre de los procesadores de texto.

Evelyn Berezin (EEUU, 1925) también fue pionera en ser una de las primeras mujeres que, en esa época, fue a la universidad. Se licenció en física y se especializó en computadores. Trabajando para Underwood (la mítica marca de máquinas de escribir) en 1953 creó lo que se considera el primer ordenador de oficina. Más tarde, haría otras grandes contribuciones a la sociedad. En 1968, Berezin ideó un procesador de texto  para simplificar el trabajo de oficina, y en 1969 fundó la primera empresa que desarrollaba procesadores de texto,  Redactron Corporation. También desarrolló el el primer sistema de reservas de billetes de líneas aéreas paa United Airlines.

Entre 1980 y 1987, Berezin fue presidenta de la Greenhouse Management Company, socia general de un grupo de capital de riesgo dedicado a las empresas tecnológicas en sus primeras fases.

Berenzin y su último marido financiaron el Sam and Rose Berezin Endowment Scholarship, una beca que se concede a alumnos de pregrado que planean estudiar en el campo de las ciencias, ingeniería o matemáticas.