TechShop: una gran perdida para el mundo maker

Por Rubén Jerónimo (TEAMLABS/).

Como conocedores de la metodología LEINN, ya sabéis que nuestros jóvenes emprendedores se embarcan en el 2º año de su carrera en un viaje experiencial y de inspiración a Estados Unidos. Ese viaje es efectivamente un Learning Journey ya que, cualquiera puede viajar, pero solo “los elegidos” pueden aprender de su experiencia. Este año se han dividido las teamcompanies  en dos destinos. Uno de ellos ha ido a New York mientras que el otro, viajó a San Francisco de tal manera que pueden ver, una vez comparten sus vivencias en ambos viajes, como se enfocan los proyectos de emprendizaje en las dos costas.

Yo he tenido la oportunidad de viajar junto con 4 teamcompanies (Vikara, Road, Waybe, y Keywe) a la costa oeste donde hemos podido visitar compañías grandes, start-ups, hacer entrevistas con gente increíble y asistir a eventos que nos han servido de inspiración en muchos casos y sobre todo, de un viaje de experiencias a lo largo de un camino.

 

Como Fab Manager del FabLab de Teamlabs Madrid, he intentado en este Learning Journey mostrar a los LEINNErs un camino en el ámbito de la tecnología y las innovaciones que sería muy difícil ver en España, ya que aquí, se concentran la mayor cantidad de empresas de naturaleza tecnológica posible por kilómetro cuadrado.

Para ello, planteamos una serie de visitas a diferentes espacios para tener una visión más centrada en el mundo de la tecnología así como para establecer un contacto directo con el recorrido de los prototipos y los productos mínimos viables dentro de este campo. Como maker, llegar a un espacio como Techshop San Francisco, es como poder llegar a la luna y encontrarte un bar para echar unas cervezas.

El recibimiento por parte de Andrew Calvo, director de ventas de Techshop fue fantástico. Un tipo amigable que siempre habla en voz baja pero del que procuras estar muy cerca para ver que puede contar.

Un recorrido por sus instalaciones, ha permitido a los LEINNers en menos de una hora, arrancar su imaginario de ideas nuevas, implementar las viejas y mejorar las existentes, ya que sección por sección, fuimos viendo trabajos en metal, madera, electrónica, y por supuesto las maquinitas: cortadoras laser, vacuum formers, impresoras 3D, máquinas de coser y todo lo que se pueda imaginar.

Uno de los aprendizajes más importantes que podemos sacar de un espacio como TechShop nos lo dio el mismo Andrew quien asegura que: “un prototipo de unos pocos cientos de dólares puede ser la base de un negocio de millones de dólares un tiempo después”. Lo importante es comenzar a dar forma a nuestra idea, prototipando por poco dinero y materializando nuestro proyecto en un estado primigenio que nos permita testar el mercado, informar a los potenciales usuarios y poder hablar con inversores con un producto en la mano.

El fútil intento de arrancar nuestro proyecto con un producto terminado puede con facilidad terminar en un goteo incesante de perdida de dinero hasta encontrar el segmento de mercado, mientras que con el prototipo surgido de un maker space, podemos tener una aproximación primera de nuestro producto con una inversión mínima.

Andrew nos puso ejemplos claros de proyectos que arrancaron como prototipo en las instalaciones de TechShop y finalmente se han convertido en empresas con una altísima rentabilidad. Embrace (incubadora low-cost), Oru Kayak (Kayaks plegables), DodoCase (fundas i-pad) o Lumio (lámparas portátiles con forma de libro) son unos pocos de esos ejemplos que arrancaron sus primeros pasos en las instalaciones de Techshop y que hoy tienen un gran recorrido en el mundo empresarial con grandes beneficios.

Lamentablemente, tras nuestra visita a TechShop nos enteramos de su situación de quiebra, con lo que cerrarán todos los espacios en Estados Unidos. Una gran pérdida para los inventores y creadores que tenían este espacio de ideación y creación constante.

Aun así sabemos reconocer el trabajo bien hecho que desde Techshop y su más de una década de recorrido potenciando las ideas de jóvenes (y no tan jóvenes) creadores, y estimulando que el mundo maker tuviese un espacio singular. Al cierre de estos espacios de referencia, solo me queda reflexionar sobre el camino que ellos iniciaron y que ahora otros tratamos de continuar. Por todo esto, gracias por habernos dejado ver hasta donde se puede llegar.

Un saludo y hasta siempre TechShop.

 

Artículos relacionados: