5 pistas sobre el liderazgo que desterrará al 'jefe' de toda la vida

En el año 1979, el futurólogo y sociólogo estadounidense Alvin Toffler definió el tiempo que hoy vivimos como un "entrechocar de olas". Hoy, ese naufragio que el sociólogo anticipó con escalofriante exactitud, ha puesto en crisis nuestro mundo en todas sus facetas. Ha cambiado la forma en la que nos relacionamos y, por supuesto, la forma en la que trabajamos. Los (buenos) líderes de nuestro tiempo no están hechos de la misma pasta que sus antecesores: saben que la unión hace la fuerza, conocen el poder de la inteligencia colectiva y han desterrado el estilo autoritario que definió a los 'jefes' de toda la vida para sustituirlo por otro basado en el consenso y la colaboración. Y tú, ¿eres un líder a la altura del siglo XXI? En este artículo te damos las claves para reinventarte.

1. Conviértete en un 'conector': En su best seller, 'The tipping point' el especialista Malcom Gladwell usa el término 'conector' (o 'enlazador') para definir aquellas personas capaces de enlazar mundos dispares para crear valor (los 'conectores' son facilitadores críticos de los procesos de colaboración). No te equivoques: no tienes que convertirte en un relaciones públicas. No se trata de conocer a "mucha gente", sino de desarrollar la habilidad de conectar personas, ideas y recursos diversos (y dispersos): construir puentes entre  tu organización o proyecto y el mundo para darles alas.

2. Busca el talento (en todas partes) e intégralo en tu equipo: Los equipos formados por perfiles transdisciplinares producen mejores resultados que los equipos homogéneos y con perfiles muy especializados. La habilidad para juntar a personas con diferentes backgrounds, culturas y talentos es imprescindible en un líder del siglo XXI. La habilidad para integrar ese talento en el equipo no es menos importante: no son pocas las empresas que invierten ingentes cantidades de tiempo y dinero en contratar a personas talentosas para someterlas después al corsé de una organización y un liderazgo mal planteados que aniquilan su creatividad.

3. Cambia la jerarquía por la colaboración y el consenso: las organizaciones más modernas han dejado atrás la rigidez de las estructuras jerárquicas (basadas en el control) para experimentar con modelos horizontales (basados en la colaboración y el consenso) en los que la innovación y la creatividad salen ganando. El liderazgo colaborativo posibilita la integración de perfiles muy diversos en equipos de corte transdisciplinar, aumenta la motivación y el rendimiento de los trabajadores, facilita los procesos creativos y la adquisición de nuevas habilidades.

4. No ordenes, dialoga: Hablando con los empleados, escuchándoles y empatizando con ellos, en vez de lanzándoles ordenes, los líderes modernos habilitan espacios de trabajo flexibles en los que la motivación crece y los trabajadores se comprometen con la organización.

5. Aumenta el descontrol (sin perder el control): Crear un entorno de trabajo colaborativo no es fácil. Cambiar la 'mano dura' del jefe de toda la vida por un estilo de liderazgo  integrador en el que todos suman implica dedicar muchas horas al equipo y a las personas que lo conforman. Las diferencias en el carácter y el criterio de los miembros del equipo quedan en evidencia en el trabajo colaborativo. Por no hablar de las dificultades para interiorizar un sistema organizativo que implica desaprender hábitos que muchos hemos asimilado desde la cuna. A menudo, las organizaciones que apuestan por este tipo de liderazgo se enfrentan a procesos duros en los que la colaboración parece convertirse en el palo que frena la rueda, en vez de en el aceite que la hace rodar. Saber liderar estos procesos y aprender de las dificultades que se presentan en ellos es vital para renovarse, crecer y aportar un verdadero valor añadido a nuestras compañías y, por supuesto, a nuestra sociedad.