Conoce a los emprendedores que han creado Sheedo, el papel con vida

Gloria Gubianas, Gala Freixa, Carlos Sandoval y Gonzalo Mestre son cuatro jóvenes emprendedores que están cursando, en el laboratorio de aprendizaje radical Teamlabs de Madrid, el grado universitario LEINN (Liderazgo, Emprendimiento e Innovación) certificado por la Universidad de Mondragón.  Este es su último curso y durante los cuatro años han creado múltiples proyectos con su empresa Gobox Projects. Entre ellos Sheedo, quizá el más visible fruto de los premios que ha recibido, y de la repercusión en medios. El último  que acaban de recibir ha sido nada menos que el Premio a la Pyme Socialmente Responsable de la revista Emprendedores. Otros premios que han recibido por este proyecto ha sido el Premio al mejor proyecto del IV Foro de Inversión Verde, organizado por Fundación Biodiversidad junto a Keiretsu Forum en mayo de 2016,  o el 3º Premio Biocultura Emprendedores Verdes, otorgado por Greenbiz y Asociación Vida Sana, en noviembre de 2005.

¿Qué es Sheedo?

En Sheedo tenemos el objetivo de reducir el impacto medioambiental que produce la industria papelera. Eso lo conseguimos a través de un papel muy especial: un papel de usar y plantar. Sheedo es un papel único hecho artesanalmente en España a partir de fibras de algodón residuales de la industria textil. Gracias a eso, evitamos el uso de celulosa y por lo tanto, la tala de árboles y los químicos para el blanqueamiento. El resultado es un papel 100% sostenible. Pero la magia reside en que tiene semillas en su composición, lo que permite plantarlo tras su uso y cerrar el ciclo del consumo. Ofrecemos productos personalizados para empresas: Tarjetas, invitaciones a eventos, acreditaciones, infografías etc, y añadimos una experiencia a su marca y al mensaje que quieran transmitir. Sheedo tiene el objetivo de concienciar a las grandes empresas, y conseguir que tengan un uso responsable del papel. Ya hemos conseguido cambiar la mentalidad de 200 compañías y seguimos creciendo para alcanzar a más personas y lograr un mayor impacto.

 

¿Cuándo y cómo se os ocurrió la idea?

La idea se nos ocurrió hace 2 años, cuando barajábamos la opción de crear una marca de alpargatas producidas de forma artesanal y responsable con el medio ambiente. Queríamos darle un toque diferencial en el packaging y fue ahí donde se nos ocurrió el concepto del papel de “usar y plantar”. ¡Nos gustó tanto la idea que nos olvidamos de las alpargatas!

¿Cuándo supisteis que pasaba de ser una buena idea a un negocio?

Lo supimos desde el principio porque vivíamos de la ilusión. Sin embargo, como todo negocio, empiezas a darte cuenta de verdad cuando encuentras a esa persona que paga por ello y le ve un valor real. Al principio íbamos a floristerías para vender el papel como adorno para un ramo de flores. En seguida nos dimos cuenta que ese no era nuestro público objetivo, si no empresas que buscaban la forma de demostrar su concienciación por el medio ambiente y además querían sorprender a sus clientes y ser recordados.
También remarcar, que la tendencia de lo “ecológico” nos ha ayudado mucho a entrar en el mercado y ha convertido Sheedo en un producto muy demandado y de moda.

¿Cuál fue vuestro primer cliente? ¿Y cuántos clientes habéis tenido hasta el momento?

Nuestro primer cliente fue Maria de la floristería Arte Floral, con la que aprendimos muchísimo. A día de hoy hemos tenido alrededor de 300 clientes, entre ellos Oysho, Coca Cola y Fundación Telefónica.

¿Y el pedido más singular? 

El más curioso, o más diferente hasta el momento ha sido el que hicimos para “Frinsa”, el legado del norte de las rías Gallegas, una marca de conservas. Fue la primera vez que teníamos que trabajar con troquel, porque el trabajo consistía en unas tarjetas ovaladas que iban encajadas en la tapa de las latas de conserva. De ahí salieron algunas complicaciones de la mano de muchos aprendizajes que nos ha acompañado en muchos otros pedidos.

A lo largo de los cuatro años del grado universitario LEINN realizáis viajes de aprendizaje a Finlandia, San Francisco, China e India ¿Qué os ha supuesto estos viajes para vuestro aprendizaje como emprendedores y para el proyecto Sheedo? ¿habéis tenido clientes o relaciones en estos países o ideas que hayan mejorado el proyecto?

Estos viajes han supuesto inspiración y reflexión sobre lo que hacemos. Nos han ayudado a pararnos a pensar y ver las cosas desde puntos diferentes. Hemos adquirido una mentalidad mucho más global, conocido y aprendido de gente de culturas casi contradictórias a la nuestra, y lo más importante: a pensar en grande. Concretamente, el cambio más grande lo experimentamos en Shanghai, China. Ahí, Sheedo tuvo una gran acogida, y empresarios e inversores chinos mostraron un gran interés. De hecho, tenemos ya clientes de China.  Desde entonces, decidimos no desestimar esa oportunidad e investigar el mercado un poco más a fondo. Y este curso, un miembro del equipo, Gonzalo Mestre, se encuentra en China, en la base de Mondragon Team Academy (MTA), la red internacional de nuestra Universidad, donde también se imparte el grado LEINN desde este curso,  realizando la búsqueda de inversión, partners estrategicos y un afianzamiento de modelo de negocio adaptado al país, apoyándonos en gente local como Cheng, donde estamos trabajando para montar una fábrica para producir de forma sostenible. 

 ¿Durante todo este tiempo alguna vez pensasteis en dejarlo?  

El momento más crítico que hemos tenido ha sido la deslocalización a China y tener que partir el equipo en dos. Vimos en China una gran oportunidad de negocio, pero no queríamos dejar de lado España, ni la propuesta de valor local.  Fue muy complicado gestionar un equipo y crear una dinámica de trabajo estando a 10.000 km de distancia y a 6 horas de diferencia horaria. Sin embargo conseguimos solucionarlo tieniendo muy claro cuáles eran los objetivos de ambos países y sobre todo contemplando los deseos y necesidades de cada miembro del equipo. Elaboramos un pacto de socios claro y detallado poniendo en el centro a las personas y al negocio, y eso nos ayudó a afianzar el compromiso con el proyecto.

¿Cuáles diríais que son las claves  para que Sheedo haya salido adelante?

Nuestra fortaleza ha sido la perseverancia y por supuesto el equipo. También ha habido mucha gente externa que nos ha ayudado y dedicado tiempo y esfuerzo en el desarrollo de nuestro proyecto y que sin su ayuda nunca hubiera sido posible.

¿Qué han supuesto los premios en vuestra trayectoria?

Los premios nos dan ánimos para seguir adelante porque cuando estás tan enfrascado en el trabajo, muchas veces no te das cuenta que estás haciendo un trabajo de gran impacto. Y hacia fuera nos da credibilidad y sobre todo visibilidad; siempre nos abren muchas puertas a nuevos clientes y mercados.

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que habéis obtenido de un proyecto como Sheedo?

Seria difícil destacar un aprendizaje como tal, pero sin duda Sheedo es una fuente de aprendizaje diaria. Las cosas cambian mucho cuando el core del negocio es un producto y no un servicio; tienes que aprender sobre la gestión toda la cadena de valor, desde los proveedores de la materia prima hasta la producción del papel y la impresión para conseguir el producto final personalizado para el cliente. Luego también entra todo el tema de logística y entrega puntual, que es otro mundo que ofrece muchas cosas que aprender y mejorar.

Ahora mismo ¿en qué otros proyectos empresariales estáis trabajando además de Sheedo? 

Otro proyecto al que estamos dedicando bastante ilusión, tiempo y esfuerzo es Hemper , una marca de mochilas de cáñamo hechas a mano en proyectos de reinserción de mujeres en Nepal. Por la venta de cada mochila un porcertaje va directamente a la ONG  Sama Foundation.

¡Enhorabuena equipo por vuestro esfuerzo, ilusión y por crear proyectos con impacto social y medioambiental!