Diversidad en el aula e innovación educativa con Design Thinking

Por Berta Lázaro & Ainhoa Zamora (TEAMLABS/ ).

La realidad en las aulas es sumamente diversa. Sabemos bien que no es igual trabajar con 12, 15 o 25 alumnos/as. No es lo mismo tener perfiles de alumnado de la misma procedencia, que gestionar diferentes nacionalidades y su correspondiente diversidad cultural. Tampoco es lo mismo llevar 30 años en la docencia, que estar recién aterrizado/a en esta tarea tan compleja que es educar a los ciudadanos del presente y el futuro. No es la misma motivación la que tienes cuando empiezas algo, que cuando llevas años haciendo lo mismo de la misma manera.

Durante 20 horas, este verano tuvimos la oportunidad de liderar una formación a 12 profesores y profesoras de la Red de Colegios de Jesuitas en el marco de su escuela formativa de verano. El curso que planteamos proponía precisamente a los educadores las herramientas del Design Thinking para romper estas rutinas e inercias pedagógicas y facilitar procesos de creación en los equipos docentes de los centros escolares. Los contenidos estaban claros, las presentaciones listas, y los objetivos de aprendizaje de cada día también. Sin embargo, como suele pasar en el contexto de cualquier aula, una cosa es la teoría y otra la realidad. Queremos compartir en este post nuestros mayores aprendizajes del taller para que los educadores entiendan mejor las herramientas que propone el Design Thinking / Pensamiento de Diseño” y puedan aplicar e implementar mejor la teoría en su práctica diaria en las aulas.

Proponemos 6 ingredientes del DT que creemos pueden ayudar a mejorar el diseño de soluciones a los retos de los equipos docentes en la actualidad:

Para la Diversidad Docente, el Trabajo en EQUIPO

El DT plantea un marco creativo en equipo. Se abre un proceso de distintas duraciones en la que los equipos deben trabajar de manera horizontal y sin juicios. Todos los perfiles tienen un espacio en el proceso aportando, distintos conocimientos, competencias e incluso actitudes. Durante el proceso se debe trabajar por generar un espacio de confianza y libre de jerarquías.

Para la Diversidad del alumnado, el estudio de la persona

El DT es una metodología de innovación centrada en el usuario. El planteamiento central es entender las necesidades profundas de cada “usuario” que vivirá la experiencia de diseño que utilice la solución que generemos. Durante el proceso se estudian detenidamente todos los arquetipos de personas con las que trabajamos, se elaboran entrevistas reales de los alumnos para entender sus perfiles y sus circunstancias. Las fases de investigación son muy cuidadosas, libres de prejuicios, y necesitan de una mirada científica en modo antropólogo.

Para la Frustración creativa, la resolución del reto

El DT asume una frustración creativa dentro de todo el proceso. Se entiende que todo proceso de creación debe tener “altos y bajos”. La facilitación del proceso debe asumir espacios de bloqueo de los equipos en los que se cuestione tanto el proceso, como el equipo, como el reto. Las dinámicas deben crear momentos de inspiración para empujar a la consecución de ideas. La aspiración del proyecto para resolver el reto debe ser el motor del equipo. No se puede permitir el 100% de desmotivación, desconfianza, o cinismo. El equipo debe generar un ambiente en el que siempre haya alguien que pueda aportar claridad y optimismo a la situación, incluso se pueden plantear roles dentro del equipo desde el principio. Cuando las ideas comienzan a coger forma, la inquietud o la tensión de resolver se disipa y la esperanza y las ganas se amplifican para rematar el proceso creativo en algo útil para el equipo.

Para la Motivación, la Empatía

El DT tiene una base humanista muy fuerte, donde en todo el proceso la empatía con el usuario y el reconocimiento del equipo deben contagiar y acelerar el proceso creativo. Cuanto más te acercas al entendimiento de las personas para las que diseñas, más te conectas con tus propias motivaciones para darles servicio y cubrir sus necesidades. Asumimos que formamos parte de equipos en los que queremos estar y donde queremos desarrollarnos como personas y como profesionales. Asumimos que con este proceso nos acercamos a las personas con las que trabajamos y a las que servimos. Y de esta forma nos sentimos partícipes de los procesos de diseño para solucionar y mejorar realidades humanas produciendo siempre un satisfacción enorme.

Para la Centralidad del alumno/a, el rol activo del docente

La línea pedagógica de “el alumnado es el protagonista de su propio aprendizaje” obliga a replantear el rol del profesor. El uso del DT en el diseño de experiencias docentes pone a al profesorado en una posición de diseñador de experiencias en la que no tiene porqué asumir un rol central y puede dejar al “usuario” la libertad de aprender sólo dentro del marco pedagógico diseñado por el equipo del claustro. Los procesos son siempre únicos y por lo tanto implican una creatividad y una actitud fresca, enmarcando cada problemática diaria en retos de diseño para todo el equipo.

Para superar la Planificación estática, el Experimento

Todo proceso de DT acaba en el testeo de las soluciones generadas. La idea del DT es crear procesos continuos de diseño que generen “experimentos” reales que puedan validar las hipótesis centrales de los retos que asume el equipo. Encontrar respuestas reales en las personas con las que hemos trabajado en la investigación es fundamental para sacar adelante soluciones y poder implantarlas. En el entorno educativo, tenemos la maravillosa suerte que convivimos con nuestro “usuario” a diario, les tenemos muy cerca y les conocemos bien. Compartimos el mismo ecosistema. Es sencillo plantear circunstancias/ experiencias en las que resolvamos planteamientos de diseño. Hay que forzarse para generarlas a diario, reflexionar a diario y poner fechas de entrega para cerrar las fases de testeo y pasar de nuevo a una fase de investigación en la que hayamos replanteado los retos. El proceso de diseño es cíclico y puede ser infinito, plantear fechas y rituales de cierre y apertura es fundamental para la consecución de objetivos y la satisfacción de todos, del equipo de diseño (equipo docente) y de los usuarios (alumnado) para que vean que su incorporación en el proceso de co-creación es útil y se lleva a la práctica con agilidad.

Desde Teamlabs quisiéramos recalcar la importancia que tuvo en el proceso formativo con los profesores, el facilitar un espacio de diálogo para que pudieran compartir sus experiencias, frustraciones, e ilusiones en el aula; lo cual nos reforzando la necesidad identificada en el ámbito educativo de tener espacios compartidos de diálogo. Muchas veces vivimos desde la soledad el peso de la docencia, cuando sin embargo el modelo educativo por el que apostamos tanto en TEAMLABS/ como en la Red de Jesuitas, y muchos otros actores, es por el trabajo colaborativo y en equipo.

Las herramientas del Design Thinking ayudan a ser más creativos en el aula, generar empatía, resolver retos, trabajar en equipo y orientarlos a la acción. Los espacios de diálogo y formación entre pares como los que promovemos desde Teamlabs, logran transformar el aula desde el empoderamiento creativo del alumnado junto al resto de la comunidad educativa, pasando del “yo” al “nosotros”.

 

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