Es cuestión de miradas: Learning Journey India 2019

Por Giulia Grigolo, equipo de TeamCoaches en LJ India 2019.

Dice un antiguo proverbio indio que “es mejor no ver, que ver las cosas solamente desde un punto de vista”. Cuando el 12 de enero 6 Teamcompanies de 3o de Leinn, Keywe y Waybe desde Barcelona y Kippit, Road, Vikara e Indala desde Madrid, y un equipo Teamcoaches han aterrizado en Mumbai, algún sabio indio estaba riendo cobijado a la sombra de un antiguo baniano y sus raíces aéreas. En la India veremos cómo cambia nuestra mirada, cómo somos capaces de adaptarnos y dejarnos fluir y cómo esta experiencia nos hará ver con otra mirada y otros ojos el camino recorrido hasta ahora y el que nos queda por caminar. 

Llegamos a la India en el marco de la Learning Journey de 3º de LEINN: Chindia.

Chindia es “el viaje”: en la comunidad LEINN no se requieren presentaciones previas para entender la importancia de lo que ocurre en esta experiencia. Para los neófitos, sirva saber que se trata de un viaje de aprendizaje de 4 meses en los que los equipos que están en 3r año del Grado Universitario en Liderazgo, Emprendimiento e Innovación trasladan sus empresas durante 7 semanas en la India y otras 7 en China. Estamos en la segunda mitad del tercer año de la carrera y nuestro mantra es “profesionalización” de nuestros perfiles, de nuestros proyectos, de nuestras empresas. 

Las TeamCompanies se enfrentan por última vez en nuestro marco académico, a la versión  más radical del término “global entrepreneurship”: ¿qué valor podemos aportar como emprendedores en equipo y a través de nuestros proyectos en estas 14 semanas en Asia? ¿Cómo vamos a aprovechar al máximo esta experiencia como equipo?

Cada empresa desarrolla desde España un prework específico para el viaje: proyectos que pueden encontrar mercado en la India, proyectos nacidos para dar respuesta a necesidades locales y proyectos que pueden crecer y pivotar beneficiándose de proveedores y contactos indios.

Foto de Vicente Ruiz

Muy pronto y aún en nuestros días de aterrizaje en Mumbai, nuestras companies tocan con mano el crisol de oportunidades que ofrece el mercado indio. En el espacio de coworking 91Springboard  en Mumbai en el que tenemos nuestra base operativa accedemos a un ecosistema de emprendimiento en el que se abren posibilidades para nuestras empresas.

Muchos proyectos emprendedores a nuestro alrededor son testigos del fuerte cambio que está ocurriendo no solo en la zona de Andheri en la que estamos, sino en todo el país. “India es una de las  base de startups más grande del mundo, con más de 4.750 startups tecnológicas (a fecha 2016). Se prevé que éstas lleguen a ser 100.000 en 2025, creando empleo para  3.25 millones de personas, según un informe de NASSCOM” publica India Brand Equity Foundation.  A nuestro alrededor los nuevos edificios que acogen y acogerán a bancos, oficinas y coworkings comparten acera con mercados diarios de fruta y verdura, pequeños quioscos y las omnipresentes obras del metro. Porque como decía Terziano Terziani “en la India nada viene completamente destruido y sustituido por algo nuevo”.

India es el mercado emergente ya emergido, este año la 6ª economía mundial ha mantenido un 6.8% de crecimiento del PIB (IFM) y su población es la segunda más numerosa del mundo. Si bien estos números son impactantes, no es nada fácil cerrar acuerdos en la India. Los tiempos, los intermediarios, la burocracia y  otros condicionantes específicos de la realidad  local representan para nosotros una ocasión única de ponernos a prueba.

La Learning Journey en sí siempre nos obliga entrenar la flexibilidad: el cambio de escenario representa la necesidad de adaptación, de agilizar el proceso de diagnóstico e integración de mejoras en nuestros proyectos. Como emprendedoras y emprendedores esta necesidad es una ocasión de gran aprendizaje para nuestros equipos. 
India es una "situación líquida" tomando prestado el concepto a Bauman, porque nos obliga a convertirnos en líquidos para adoptar nuevas formas, las que aquí corresponden al elefante indio.

Copyright Lisa Benson

Las semanas se suceden y aunque nuestras companies no ahorran horas invertidas en el tráfico de Mumbai para visitar y contactar posibles clientes y organizaciones, los resultados no parecen llegar a corto plazo. Pronto nos damos cuenta de la importancia del factor [+humano] en la relación con nuestros clientes o partners locales. La generación de confianza es más importante que nunca en el mercado indio, pero no se trata solamente de confianza en rentabilidad de lo que ofrecemos y/o en el bajo riesgo, se trata de confianza en las personas. Establecer estas relaciones humanas hace que el tiempo que invertimos en conocer a nuestros interlocutores sea muy elevado. Manejar la frustración que esta situación genera es otro gran aprendizaje obligado para toda emprendedora. 

India es “el país” cuando hablamos de contrastes. Si bien en  2018 el PIB Indio ha crecido un 6,8% (IFM), 70 millones de personas siguen viviendo en situación de extrema pobreza, es decir con menos de 1.90$ al día. India ha perdido durante el último año el triste primato de país con el mayor número de habitantes que sobreviven en esta situación, pero aún hablamos de setenta millones de estómagos que luchan a diario por alimentarse, setenta millones de vidas que tienen sueños de supervivencia, aspiraciones y derechos. En España viven hoy sesenta millones de personas, no hacen falta más razones y motivos para trasladar a la acción aquello de “comunidad de changemakers”. En LEINN el postureo no tiene mucha cabida y nuestros emprendedores y emprendedoras comienzan a fraguar proyectos de inmediato impacto social. Coordinandose con Mumbai Smiles (organización que trabaja para la consecución de un acceso igualitario a la educación) nuestros Leinners entran en contacto con necesidades reales y de ahí nacen proyectos como la Intervención Artística de la escuela Shivajirao Shendge Vidyalay, proyecto liderado por Emma Vernhes (Keywe), Arancha Covían y Rafa Muñoz de la Espada (Kippit), o una serie de SelfDefence Workshops desarrollados por Ana Moñino (Road) en distintos centros educativos ubicados en zonas especialmente desfavorecidas. 

Foto de Vicente Ruiz

Las semanas van pasando y ya estamos a punto de dejar Mumbai. Seis semanas desde las primeras y divertidas carreras en rickshow, a sentirse como en casa en la sempiterna ausencia de silencio de las calles de Mumbai; desde el descubrimiento de los muchos matices y diferentes grados de “picante” de la cocina local, a las inoportunas gastritis que nos complican (en algunos casos) la movilidad diaria.

Dejamos Mumbai para vivir en Calcuta y Agra el gran cierre de la LJ: Leadership Week y Manifesto.

Llegamos a Calcuta para comenzar nuestra Leadership Week: una semana en la que nos centramos en el servicio a los demás y en un trabajo de profunda reflexión acerca del liderazgo  que nos lleva a redefinir cómo estamos diseñando nuestro recorrido y cómo vamos a compartirlo con nuestros equipos.

“La mejor manera de encontrarse a uno mismo, es perderse en el  servicio a los demás”, M. Gandhi.

Desde hace años los centros de Madre Teresa de Calcuta nos permiten trabajar durante 4 días sirviendo a los pobres de los pobres, viviendo la necesidad real de otros, aportando los pequeños gestos de cuidado, amor y humanidad que nos permiten ser esas pequeñas gotas de agua que componen el océano. 
Durante estos días nos centramos en trabajar para los demás y en vivir en la unconfort zone más alejada de nuestro estándar occidental.

Realizamos en paralelo un importante trabajo de introspección que nos permite conectar con nuestro yo más interno: cómo hemos cambiado, qué camino estamos construyendo y cómo lo estamos compartiendo con los demás, son algunas de las preguntas que nos ayudan en la reflexión y exploración interior que culmina el último día de la LJ India. 

El día 1 de marzo, mientras antes nuestros ojos el Taj Mahal se va dibujando entre la neblina del amanecer en Agra, compartimos nuestro Personal Manifesto. Regalamos a los demás lo más profundo de nosotros y honramos el antiguo proverbio indio que dice que “todo aquello que no se da, se pierde”.

Nuestro viaje en la India termina y a nuestro alrededor todo sigue igual. Las calles no han cambiado y siguen repletas de personas, de rickshow, de coches, de bocinas, de olores, de animales, de búsquedas y de encuentros, de propósitos, de injusta pobreza, de belleza inesperada y de miradas que traspasan y permanecen en la retina. 
India no han cambiado, pero nuestra mirada sí lo hecho.

Nuestros equipos dejan la India para China, pasamos de elefantes a dragones: 
¡Shanghai será nuestra casa durante las próximas semanas!

 

 

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