La necesidad de entender y practicar la inteligencia emocional en los equipos

Por Ignasi Bassas (Team Coach LEINN Barcelona).

 

Podría atreverme a decir que la mayoría de las personas saben y son conscientes de que los cambios forman una constante en nuestras vidas, pues ya desde el año 500 a.c.  lo decía Heráclito de Éfeso “Panta Rhei kai ouden Menei” (todo fluye, todo cambia nada permanece); no obstante, y ya en la actualidad, los avances de la sociedad propician que esos cambios sean mucho más rápidos que antes e incluso de lo que uno/a se espera, por lo que sin duda es necesario y casi imprescindible, no sólo conocer qué es la Inteligencia Emocional (IE), sino entenderla y ponerla en práctica.

Como muchos otros conceptos, no pueden ni deben quedarse sólo en teoría puesto que la IE es práctica, práctica y más práctica, es un “learning by doing” constante.  Cuando formamos parte de un equipo, al igual que nuestros compañero/as de viaje, debemos saber manejar nuestras relaciones interpersonales para conseguir un buen clima de trabajo basado en saber reconocer las emociones y sentimientos de los otros, la llamada empatía, y a su vez saber comunicar y comunicarse de una forma adecuada, la asertividad, conceptos ambos que trabaja la inteligencia emocional y que quedan recogidos en los conceptos de conciencia social y habilidades sociales.

 

Bajo mi experiencia profesional, las empresas son cada vez mas conscientes de la necesidad de implementar estas habilidades, a través de programas donde se trata de dar a conocer e implementar las denominadas “Competencias Emocionales ejecutivas”, cuyo fin trata de conseguir el anhelado “buen rollo” y la importancia de estas habilidades y competencias en sus equipos cuyo objetivo es conseguir una clara y evidente mejora en los resultados.  En nuestros emprendedores del grado oficial LEINN (Liderazgo, Emprendimiento e Innovación) en Teamlabs, estas competencias se experiencian constantemente en el día a día de los Leinners, pues desde el minuto uno pasan a forman parte de un equipo donde se exponen y enfrentan a cambios y retos constantes, tomando clara conciencia de la necesidad de conocer y trabajar aspectos personales que precisan de estas competencias dentro del autoliderazgo y liderazgo en sus roles y en sus equipos. Es uno de los grandes aprendizajes que en ocasiones, de forma poco consciente se va adquiriendo y es, sin lugar a duda, una de las competencias más valoradas y necesarias en el ámbito profesional;  atrás quedaron las selecciones de personal para empresas o socios, basadas únicamente en el cociente intelectual curricular del aspirante, pues la experiencia y así mismo las estadísticas  trasladan que “el 80% de los despidos son debidos a la ausencia o carencia de Inteligencia Emocional” es decir, la “incapacidad” de saber relacionarse en la forma adecuada. Gracias a la mayor conciencia sobre la importancia y necesidad de la IE, cada vez más se están implementando y desarrollando programas de aprendizaje en pro del conocimiento y la práctica de la IE en el ámbito pedagógico y profesional. 

Un primer ITEM para la práctica de la IE en equipos, es el Autoconocimiento. Cuando trabajamos la primera de las opciones de la IE, dentro del ámbito personal-profesional-equipos, una de las bases fundamentales está relacionadas con aquello que conocemos de nosotros y del entorno con el que nos relacionamos, en este caso el equipo. Una de las acciones orientadas a entender y avanzar este concepto es tratar los valores y cómo éstos influyen en nuestro comportamiento que a su vez se unen en los valores comunes del equipo. Determinar la relación de nuestros valores con los valores del equipo genera unas pautas de comportamiento como base para el uso de esas preferencias orientadas a la toma de decisiones. La determinación de los valores se puede ejecutar a través de dinámicas que muestren la preferencia de los valores, de tal forma que se establezca una sesión de diálogo dándole el significado específico a los valores comunes, creando un marco de referencia donde este significado sea claro, entendido, aceptado y a su vez respetado por todos los miembros del equipo. La importancia de ello es que todas las acciones que se emprendan en el equipo tendrán un denominador común con dichos valores, lo que permitirá una identificación y acuerdo común en la totalidad de sus decisiones. No debemos obviar que en todas ellas, subyace la preferencia y prioridad de los valores, por lo que si trabajamos en equipo y buscamos un acuerdo común, debemos tener todos claro el significado real de los valores y su preferencia. Un consejo para el autoconocimiento: identificar y explicar cada uno de vuestros valores, compartirlos e identificar el valor común de ellos y en lo que os une. A partir de entonces, generar en un marco de diálogo para definir su significado y establecer la relación en el “cómo” de todas las acciones. ¡Muchos ánimos y a por los valores!

“Los valores no son tan importante por lo que son, sino por lo que pueden llegar a significar” 

 

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