La sociedad de los millennials: sin muros ni etiquetas

Por Ibai Martínez (líder del grado LEINN en Teamlabs).

Con motivo de mi participación como moderador en el debate La Revolución de los millennials: cuando el talento se impone a la falta de experiencia”  en la VIII edición de Salón mi Empresa, el mayor evento anual para emprendedores, pymes y autónomos de España,  he decidido dedicar unos minutos a reflexionar sobre el concepto de los millennials, ponerlo en cuestión (desde una visión puramente personal) y plantear un nuevo significado; más amplio; abierto; acogedor.

Bien, ¿y qué son los millennials?

Parece que los analistas se han puesto de acuerdo para definirnos como aquellas personas nacidas entre los años 1980 y 2000.

Existe una gran obsesión - y con razón - para tratar de desmenuzar los comportamientos, aspiraciones y expectativas de este espectro social, que en 2020 (ojo, sólo nos quedan 3 años) representará un tercio de la fuerza laboral global.

Es curioso: me da la sensación de que la mayoría de los artículos y estudios que leo sobre los millennials, parecen estar escritos por personas que no entran dentro de su propia definición. Y da que pensar… De hecho, sin pretender jugar un papel de “embajador de la marca”, creo que muchos de nosotros no nos sentimos cómodos con las etiquetas y clichés que se asocian al término.

Por lo tanto, en este post no encontrarás estadísticas, datos de encuestas ni conclusiones que a menudo se extraen para explicar las particularidades de los millennials. Para eso, puedes buscar multitud de informes y estudios al respecto. Por ejemplo, este trabajo de Manpower Group, titulado “Millennial Careers: 2020 Vision”.

Seguro que aquellos que habéis leído o oído hablar sobre los millennials, os habréis dado cuenta de que esas etiquetas que mencionaba, se repiten continuamente. Cosas como:

 

1. Somos seres (cada vez más) digitalizados

2. Buscamos la autorrealización a través de experiencias vitales; no objetos materiales

3. Concebimos nuestro desarrollo profesional como una herramienta para ser felices y crear un mundo mejor.

4. Somos críticos, escépticos e incrédulos

5.   Vemos el mundo como una aldea. Estamos más conectados y nos sentimos partícipes de un proyecto global y conciliador.

6.  Hemos aprendido a aceptar nuestras diferencias, e incluso, honrarlas.

7.  Queremos rodearnos de gente talentosa.

8.  Somos impacientes. Queremos vivir los cambios que deseamos; quizás demasiado rápido.

9.  Sabemos desenvolvernos en la incertidumbre y en entornos adversos.

 

Bien, y mi pregunta es: ¿y estas características son propias únicamente de este segmento de la sociedad?

Tengo la suerte de haber crecido con personas que encarnan a la perfección estos atributos. Y si pusiera sus fotos en este post, os darías cuenta de que alguna cana peinan…También conozco a personas que aunque entren dentro del rango de edad, no representan en absoluto estas cualidades.

Por lo tanto, en mi opinión, el arquetipo del millennial, va mucho más allá de las personas comprendidas en una franja de edad. Creo que la sociedad en general, es cada vez más millennial. De ahí el título del post: “La sociedad de los Millennials: sin muros ni etiquetas”.

Y esta sociedad o filosofía brota porque independientemente de nuestra edad, género o procedencia, hemos tenido la oportunidad de crecer de determinada manera.Quizás, se lo debemos a la suerte, por dónde, cómo y con quién hemos vivido, cómo nos han educado y los recursos (emocionales, contextuales, económicos etc) de los que hemos dispuesto en este proceso.

Representamos un estilo de vida, que parece desarrollar con mayor intensidad la ética en nuestros comportamientos. También una mayor concienciación sobre el propósito de nuestros actos como ciudadanos, profesionales, y espero que, como consumidores. Por lo tanto, me parece interesante pararnos; tomar aire y pensar: “¿Qué hemos hecho bien para que estas características florezcan de una manera más natural en la sociedad?”. ¿Cómo podríamos incentivar y potenciar esas buenas prácticas para que esto vaya a más (y mejor)?”.

A continuación, algunas cosas que entrenamos en Teamlabs, y sabemos que funcionan:

Viajar///

En su sentido más amplio: viajar a otros países, viajar por la cantidad de información y conocimiento que tenemos a nuestro alcance, viajar por todas las oportunidades que se presentan por el camino y viajar hacia fuera (experiencia) y hacia dentro (carácter).

Leer///

Sí, leer. Y no solo libros. Leer a otros y con otros. Debemos seguir entrenándonos para aprender a leer situaciones complejas, comportamientos, tendencias, datos, noticias, opiniones…

Ejecutar///

Ejecutar sin drama. Si nos acostumbramos a “ejecutar sin drama” y disfrutar en ese proceso, tenemos un cocktail ganador. Porque no hay nada que valoremos realmente, que no provenga de un esfuerzo continuado. Por lo tanto, tenemos que dar(nos) para crear(nos).

Fallar///

El “Do Again/Fail Again/ Fail Better” de nuestro lema.

Quizás nuestra mayor debilidad como sociedad. Estamos cada vez más acostumbrados a tenerlo (casi) todo, rápido y sin (mucho) esfuerzo.

Todo desarrollo significativo (a nivel personal, social o empresarial) está cimentado en el esfuerzo; y la paciencia. Nada tarda tanto en llegar como lo que nunca empezamos. Pero tan importante como empezar el primer día; es empezar todos los días. Y levantarnos con naturalidad cuando las cosas no son ni salen como nos hubiera gustado.

Crear///

Desarrollamos proyectos en un campo de juego común, plagado de herramientas y contextos idóneos para que (nos) hagamos. (Nos) Hagamos en su sentido más profundo. A través del desarrollo de proyectos emprendedores descubrimos nuestras fortalezas y debilidades, conocemos gente y lugares, ganamos juntos, perdemos juntos, discutimos y celebramos; nos frustramos; decidimos; damos y recibimos; pedimos ayuda, prestamos ayuda; aprendemos juntos. En esencia, nos hacemos.

Es por ello que la cultura empresarial se “come a la estrategia para desayunar” (Peter Drucker). Porque todos sus miembros la construyen; a la par que se construyen. Y cuando (te) estás construyendo lo vives intensamente; te sientes vivo.

Y la guinda del pastel…

Juntar ganas con canas///

Ganas y Canas. Energía y Experiencia. Ying y Yang.

Estoy convencido de que hay mucho territorio por explorar aquí. Debemos crear más vasos comunicantes para que la Sociedad de los Millennials adquiera mayor autonomía y tenga las bases para aprender mucho y, por ende, crecer sin respiración asistida.

Los pocos founder-teams que tienen en su ADN a personas con ganas y personas con canas, tienen un punto de partida diferencial. Un motor generador de conocimiento. El caso de Teamlabs es un ejemplo.

La innovación nace de la mezcla. El terreno de juego se multiplica en escenarios donde las ganas y las canas conviven sin prejuicios; sin muros ni etiquetas, en la Sociedad de los Millennials.

 

DEBATE EN #SME2017: La revolución “Millennials” cuando el talento se impone a la falta de experiencia