NORMAS Y CASTIGOS DE LOS EQUIPOS EMPRENDEDORES

Por Javier Bernad, TeamCoach de Teamlabs Barcelona.

 

Parece claro que un equipo funciona mejor cuando se dota a sí mismo de unas normas de conducta y cooperación (llámese Pacto de Socios, Team Working Agreement, o simplemente Normas...). El ejercicio de explicitar ciertas normas de forma escrita ayuda a que todas las personas del equipo entiendan su propósito y las acepten.

El problema viene cuando en el día a día se rompen ocasionalmente dichas normas. ¿Qué hacemos como equipo?, ¿Cómo lograr que todos los miembros cumplan con lo pactado?, ¿Qué sentido tiene una norma si no hay consecuencias por no cumplirla?... esta línea de pensamiento lleva a la 'brillante' idea de los castigos o los premios. Lo que en un principio se diseñó para ayudar al equipo a lograr su propósito puede acabar degenerando en un equipo enfocado en hacer cumplir la norma.

 

Desde mi punto de vista las normas son algo útil si son bien utilizadas. Debemos entrenar nuestro pensamiento sistémico para hacer un buen uso de las normas. El pensamiento más extendido en nuestra sociedad es el pensamiento lineal = 'acción-reacción'. De hecho nacemos con esa capacidad de pensamiento lineal: el bebé tiene hambre y llora hasta que logra saciar su hambre. El pensamiento lineal nos viene de serie... el pensamiento sistémico hay que entrenarlo!!

 

Las personas, los equipos, la sociedad y nuestro planeta no son máquinas lineales, somos organismos con comportamiento Sistémico. Una de las características de un SISTEMA es que la interacción con su entorno puede generar consecuencias inmediatas ("acción-reacción") pero también genera respuestas diferidas ("feedback loops"). El tiempo que puede transcurrir entre una acción y la reacción sistémica puede llegar a ser de años o décadas. Un ejemplo doloroso de nuestro escaso pensamiento sistémico es ver como la interacción entre el ser humano y el planeta ha degenerado hasta un punto en el que actualmente nos estamos comiendo nuestro propio plástico... 

 

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Las normas que llevan asociada una reacción inmediata en caso de no cumplimiento nacen de un pensamiento lineal. Las consecuencias a largo plazo de estas dinámicas suelen ser contraproducentes para el equipo. Una clave para utilizar de forma inteligente las normas es decidir cuál es la frecuencia de revisión adecuada(feedback loop) del nivel de cumplimiento de dichas normas. 

 

Por ejemplo, en la mayoría de proyectos tiene sentido hacer un Post-Motorola de revisión cada 2 o 3 semanas y sería absurdo hacer un post-motorola cada 2 horas. Un post-motorola es una  reflexión como equipo sobre que han aprendido en cada una de las actividades, qué ha ido bien, qué quieren mejorar, etc. De la misma manera parece que tiene sentido hacer un feedback 360º de los miembros del equipo cada X meses y sería absurdo hacerlo cada vez que una persona se haya saltado una norma. Por supuesto el feedback directo a un socio en un momento determinado puede ser muy útil y generar mucho aprendizaje, pero debemos evitar caer en la trampa de nuestro pensamiento lineal que nos empuja a juzgar constantemente cualquier incumplimiento de una norma y abrir un debate sobre ello.

 

El equipo debe mantener el foco en crear y hacer crecer sus proyectos. Entre un punto de revisión y el siguiente (ya sea post-motorolas de proyectos o 360º de personas) el foco debe estar puesto en HACER y no en hablar de porque no se ha hecho...

Frenemos la adicción a la inmediatez, entrenemos nuestro Pensamiento Sistémico!! (lectura recomendada: The Fifth Discipline, Peter Senge)

Mas allá de las normas escritas, el escenario al que debe aspirar un equipo de alto rendimiento es el de tener la mayoría de normas ASUMIDAS, es decir que no necesitan estar escritas ni ir registrando su cumplimiento porque ya forman parte de la Cultura de la empresa.

 

(Culture eats Strategy for breakfast!, Peter Drucker)