Si tienes un proyecto de innovación social, intenta ganar mucho dinero

Por Neus Portas (Teamlabs).

 

A menudo, cuando hablamos de innovación o emprendimiento social parece que, automáticamente, se borra el concepto “modelo de negocio” o “beneficio”.

 

Para empezar, todo emprendimiento debería tener, de base, cierto grado de innovación: aunque repliquemos algo que ya existe, deberíamos innovar en la conceptualización de la marca, en la manera de comunicar, en el diseño del producto, en el segmento al que nos dirigimos… En algo deberemos diferenciarnos para hacer una aportación nueva o resolver una necesidad que no esté satisfecha.

 

Por otro lado, y aunque emprender es una actitud, también exige resultados. Incluso aunque el emprendedor lance una ONG, deberá definir una manera de obtener ingresos y donaciones. Así que podemos afirmar que un emprendedor debe tener un modelo de negocio que marque la pauta y defina la manera en que va a obtener beneficios.

 

Y por último, tenemos el tema social. Este es el punto que siempre acaba emborronando el punto anterior y el que a menudo hace que el aspecto social pierda fuerza o incluso credibilidad. El hecho de ser social implica que el objetivo principal de nuestro proyecto es generar, como su nombre indica,  impacto social. Y este impacto debe ser cuantificable y medible, porque sólo así sabrás si has conseguido el objetivo.

 

Por ejemplo: producir, pongamos por caso, en talleres donde trabajen mujeres en riesgo de exclusión está muy bien, pero no es un objetivo en si, puesto que no es un qué, sino un cómo. De modo que si quieres poner tu foco en el proceso de producción para generar impacto social, deberás tener muy claro porqué: ¿formación a mujeres en riesgo de exclusión? ¿reinserción? ¿concienciar sobre la situación?

 

Deberás definir muy bien tu objetivo, para que puedas saber qué impacto generas desde tu proyecto. Siguiendo con el ejemplo anterior, deberás conocer cuánta gente trabaja en el taller, cuántas trabajadoras participarán en tu proyecto, cuántas horas; y establecer objetivos para, mínimo, el siguiente año. De este modo, sabrás qué impacto generas hoy (cuántas mujeres están trabajando en tu proyecto, hoy) y qué impacto generarás mañana.Pero si tu objetivo es la reinserción, tu medición deberá estar en cuántas mujeres se han reinsertado en la sociedad gracias a tu labor, desde hoy y hasta el momento en que midas tu impacto.

 

Aterriza los datos: establece objetivos medibles y alcanzables (ya sabes, el famoso SMART). Y, dentro del período de tiempo establecido, mide y comunica. Sólo así podrás explicar con coherencia el impacto que genera tu proyecto y explicar porqué el consumidor es parte de este cambio, cada vez que adquiere tu producto.A partir de aquí, verás clarísimamente que tu siguiente objetivo es vender. Porque cuanto más vendas, más impacto social generarás.

Cuanto más crezcas, más difusión podrás hacer. Que no te dé miedo ganar dinero, porque cuanto más vendas tú, más impacto estarás generando.